*Por: Josué Canalsinfo@cafe56.net
Tras cumplirse 168 años de la proclamación de Independencia de la República Dominicana, nuestra sociedad continúa sufriendo los embates inherentes de países tercermundístas, entre los cuales se enumeran, y como figuras principales: La miseria moral, espiritual e intelectual.
Como exigua manera de avivar esa llama de infortunios, se adhiere el malsano protagonismo de comunicapillos, disfrasados de "héroes", que día tras día permean los medios de la nación.
Es lamentable que, incluyendo los medios digitales, se encuentren mayoritariamente representados por resentidos sociales, elementos funestos, y hasta con problemas de conducta y personalidad; por ex convictos y deportados por narcotráfico que con artimañas y sensacionalismos están desplazando a ritmo acelerado a los verdaderos profesionales del periodismo y la comunicación.
A propósito, entidades infunsionales tales como el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, entre otras, que presuntamente "velan" con
vehemencia por hacer valer sus preceptos y las buenas costumbres; no han sabido dar una respuesta contundente a esas larvas cuyo accionar incita a la desinformación, a la infamia, la degeneración y la violencia.
Todo ésto trayendo como consecuencia una herencia execrable al núcleo familiar y a la sociedad misma.
Previo a mi opinión, para quienes me conocen, les resulta inusitada la costumbre, con muy remotas excepciones, de invertir mis muy valiosas horas al consumo de programas radiales o televisivos, incluyendo dar visitas a ciertas páginas de Internet, porque
no es verdad que éstos pelagatos utilizarán de zafacón mi cerebro. Sobre todo a la Prensa Amarilla y/o la Telebasura que se realiza a nivel local, que se maneja con una marcada intensión de proyectar en todo el globo, a un San Francisco de Macorís habitado por salvajes mediante escenas y sucesos brutales.
Si no estas pagando por algo, no eres el cliente, eres el producto que se vende.
Andrew Lewis.-
Víctimas de accidentes y otros hechos violentos son la comidilla y el entretenimiento de un público sádico que se divierte con la sangre y el dolor ajeno.
Muestra de ello, cuando a esos tipos de programas intervienen vía telefónica un séquito de holgazanes para solicitar, por ejemplo, "
la repetición del tipo que mataron a balazos", "
las imágenes del que asesinaron a machetazos", "
las caras de los comerciantes que llevaron a la morgue", "
el campesino que se ahorcó por deudas", "
la mujer que descuartizaron...", "
el niño que encontraron en el río violado y asfixiado"; a eso también se suma, como siguiente caso, el intercambio de enlaces de los Sites y las Redes Sociales que contienen "
las fotos de la mujer a quien cuyo amante asesinó a tiros y luego se mató en un colmadón"; entre otras aberraciones que reviven el frenesí de la plebe en el Circo Romano.
En concordancia al citado estercolero, igual se escuchan las estridentes lenguas de indeseables agitadores, que al parecer no tienen
límites para transmitir antivalores, que se desviven por enlodar reputaciones y destruir credibilidades íntegras, como si no coexistiéramos en un Estado de Derecho.
Para éstos "mesías" ni siquiera existe el derecho a réplica, y ante reclamos como el que nos ocupa, responden con aires de arrogancia y prepotencia, "
que nadie les impondrá mordaza a su labor informativa como tampoco se les dirá qué hacer con sus espacios". Que son "
el pulmón de la democrácia"... ¡Que jodido, y perdonenme por la expresión, se encuentra la región nordeste con ésta caterva de personajillos junto a los intolerantes de "empresarios cableros" que les apoyan!
Que lástima que la vulneración de los derechos fundamentales, la falta de consideración hacia los valores democráticos o cívicos, el desprecio de la dignidad que toda persona merece, el poco o ningún respeto a la vida privada o a la intimidad de las personas o la utilización de un lenguaje chillón, grosero e impúdico sea para muchos el pan de cada día.
La desgracia de la gente nunca debe ser objeto de un macabro espectáculo.
¡Basta de promover la violencia y la destrucción de nuestros hijos con la excusa de que las buenas noticias no venden!
*El autor es CEO y Fundador de CAFE56.NET, LLCCompartir